El mes de marzo de 2011 el IDIBELL y la Fundación Vicente Ferrer firmaron un convenio de colaboración que incluye un programa que ofrece la posibilidad a estudiantes del área de biomedicina procedentes de la India realizar la tesis doctoral en instalaciones del IDIBELL. Anusha Konetti es la primera estudiante que se beneficia de este programa. En su país se licenció en biología y hizo un máster en biología molecular. Ahora, gracias a este acuerdo, está haciendo el doctorado al laboratorio de neuropatología del IDIBELL. Anusha quiere ser un modelo para los estudiantes, especialmente para las chicas, de las zonas rurales de Anantapu, en la India.
¿Cuáles son sus intereses en la investigación, hacia dónde se dirige su tesis?
Desde siempre me ha interesado la neurociencia. Primero, quería ser médico pero finalmente estudié biología, cosa que me ha abierto una vía para estudiar qué pasa en el cuerpo humano. En el laboratorio de Isidre Ferrer estoy estudiando los aspectos bioquímicos de la enfermedad de Parkinson en busca de biomarcadores que nos ayuden a entender la enfermedad y, en el futuro, encontrar nuevas aplicaciones terapéuticas.
¿Cómo llega su interés por estudiar la enfermedad de Parkinson?
Cuando acabé la carrera no tenía nada claro hacia dónde me dirigiría. De hecho, fue el mismo Vicente Ferrer quien me empujó hacia esta investigación. Yo estudiaba a 300 kilómetros de Anantapur y cuando volvía a casa siempre hablaba con él y me preguntaba qué quería hacer cuando fuera grande y yo todavía no sabía qué decirle. Él me decía que estudiara para curar su enfermedad, el Parkinson, y yo le contestaba “pero padre, le llamábamos así, yo no soy médico”, “pues estudia la enfermedad porque otras la curen”. Él me enseñó el camino y el hecho que yo esté aquí ahora es porque él me mira desde el cielo y me bendice desde allí.
¿Cómo fue el proceso hasta su llegada al IDIBELL?
Ha sido todo un cúmulo de casualidades, por eso creo que él tiene algo a ver. Justo un año después de la muerte de Vicente Ferrer, viajó hasta Anantapur el gerente del Hospital de Bellvitge, Xavier Corbella. Yo estaba estudiando en Mysore, a más de 300 kilómetros, pero casualmente pudimos hablar por teléfono. Hablamos unos veinte minutos, y le pregunté si tenía contactos en Estados Unidos porque yo quería ir a continuar mis estudios allá, y él me dijo que también podría hacer el doctorado en el IDIBELL, en Barcelona.
Más casualidades. En septiembre del 2010 vine a l’Hospitalet para conocer los grupos de investigación y ver cuál de ellos encajaba más con mis intereses. Isidre Ferrer estaba fuera pero, finalmente, pudimos encontrarnos una tarde. Estuvimos hablando una hora, me enseñó los laboratorios y pensé que era aquí donde yo quería trabajar.
Pasó más tiempo hasta que en marzo de 2011 Xavier Corbella y el director general del IDIBELL, Emilià Pola, viajaron a la India a firmar oficialmente el convenio con la fundación Vicente Ferrer.
¿Qué tal ha sido la adaptación?
Al principio todo fue muy complicado por temas burocráticos: la obtención del visado, la homologación de mis estudios... perdí mucho tiempo yendo a buscar estos papeles y pensaba que no llegarían a tiempo por empezar el doctorado. Menos mal que personas como Xavier Corbella, Marga Nadal y Emilià Pola me ayudaron mucho. La verdad es que no sé como agradecerlos todo lo que han hecho por mí. Lo pasé mal pero al final todo se solucionó y ahora soy muy feliz aquí. Vivo con una familia muy agradable en Cornellà y en el laboratorio tengo muy buenos compañeros.
¿Y con respecto a una nueva ciudad, una nueva cultura?
La verdad es que no salgo demasiado, he aprendido a moverme en metro por la ciudad para venir aquí y para ir a las clases de otro máster que estoy haciendo. Y no creo que deba cambiar demasiadas cosas más. A mis padres no les gustaría que me adaptara demasiado a la cultura occidental y ellos tienen puesta toda su confianza en mí, no hago nada que los pueda molestar. Les explico todo el que hago. Estoy con la familia que me acoge y con los compañeros del laboratorio.
¿Cuáles son tus planes en el futuro?
Tengo muchas ganas de hacer el doctorado y leer la tesis, y después haré una estancia postdoctoral pero no sé si aquí o en otro lugar. En todo caso, creo que mi futuro irá ligado a la educación. Creo que es básica para el desarrollo de las personas y también de la sociedad. De alguna manera me gustaría ayudar a transmitir este mensaje, especialmente a las chicas de la India que creen que su único futuro es casarse y que sea su marido quien trabaje y las mantenga. Si vuelvo a la India, me gustaría crear programas dentro la Fundación Vicente Ferrer para hacerlo. O como mínimo, volver una vez al año por ayudarles a transmitir esta idea.
¿Cree que se puede convertir en un modelo para los jóvenes acogidos por la Fundación Vicente Ferrer en Anantapur?
Eso espero. Trabajo y estudio muy duro para serlo, y de esta manera ayudar a la Fundación. De hecho, mi caso es algo diferente porque yo no formaba parte de los estudiantes acogidos por la Fundación pero mis padres hace más de 30 años que trabajan en la organización fundada por Vicente Ferrer. En todo caso, me siento en deuda con la Fundación Vicente Ferrer por hacer mis sueños realidad, y poder hacer el doctorado. Espero que esto pueda ayudar a otros estudiantes a darse cuenta de lo importante que es estudiar y recibir una educación. |